«Si sigo consintiendo tus caprichos, amanecerá antes de que siquiera tenga la oportunidad de entrar en ti».
El matrimonio de Ye-in y Tae-heon es una tormenta de obsesión, pasión y una soledad asfixiante. En la oscuridad, el deseo de Tae-heon por ella es intenso y descontrolado, mientras Ye-in confunde esa pasión con amor. En el fondo, todavía espera que algún día puedan convertirse en una verdadera familia.
Pero fuera del dormitorio, la realidad es completamente distinta. Tae-heon utiliza su confianza en su contra, destruye sus expectativas y le arrebata poco a poco su dignidad. Para él, Ye-in no es más que una pieza útil dentro de su mundo frío y calculador.
Cuando finalmente se rompe la ilusión, Ye-in descubre que guarda un secreto: está embarazada. Y se niega a permitir que su hijo crezca en la misma pesadilla que ella ha soportado.
Con una determinación silenciosa pero desesperada, decide enfrentarse al hombre que ha controlado su vida y pronuncia las palabras que cambiarán todo:
«Vamos a divorciarnos».
Ante la incredulidad de Tae-heon y su arrogante certeza de que Ye-in nunca podrá vivir sin él, ella tendrá que cortar los lazos que todavía atan su corazón. Él asegura que ella lo ama. Y es cierto que alguna vez lo amó.
Pero para proteger a su hijo, Ye-in está dispuesta a soportar cualquier sufrimiento con tal de recuperar su propia vida.